JESÚS: EL IMPARABLE

“Váyanse con la convicción de que somos Imparables”, alentó a la multitud el apóstol Carlos Belart.

A inicio de su prédica, el pastor Carlos Belart, recordó sus inicios en el ministerio y honró de manera especial a todos aquellos “padres” que lo acompañaron a levantarlo.

El predicador contó que hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; la primera se encontraba en decadencia total, reinaba la violencia y se hablaba maldición, mientras que la otra se fortalecía con el paso del tiempo (2 Samuel 3:1). Esto le sirvió de ejemplo para explicar que “la casa es un cúmulo de vivencias, un lugar donde se comparten situaciones que nos marcan y dejan un estigma”.

Luego, el pastor explicó que “tener una cobertura es tener un sello distintivo, un ADN, una familia, una estructura a sostener. Eso se comprueba con el paso del tiempo”. A lo que agregó, que la definición de “imparable” se encuentra basada en la dificultad o imposibilidad de parar o detener algo o alguien, la capacidad de poseer un carácter que lo hace diferente a lo demás.

“Más importante que cualquier cosa, es levantarse en la casa de Dios, la casa de David”, exclamó. “Para hablar con una generación imparable, hay que hablar con una honestidad brutal”, continuó diciendo.

El pastor Belart explicó que para desarrollar un “carácter imparable” es necesario circuncidar el corazón y santificarlo (1 Samuel 18). Además, enseñó que es necesario “aprender a cambiar de casa”, a lo que adicionó que “en la vida hay que saber frenar y acelerar, este es un tiempo de aceleración donde la siembra alcanzará al segador”. 

“Debemos decir lo que Dios dice: su opinión es la nuestra”, declaró el pastor. Contó que la visión de la iglesia no se trata de engendrar gadarenos, por el contrario, “engendramos una generación que le cree a Dios”. A continuación hizo una breve reseña de la Reforma Protestante, nacida hace 500 años y añadió “la fe de los que formaron parte de la Reforma era imparable –y recalcó- ellos eran Imparables”.

Antes de terminar, el pastor Carlos Belart manifestó que “no hay mayor honra que servir al Señor”, referido a esto indicó que la Biblia enseña que “David decidió ser un padre, que su casa sería una casa de bendición”. Y afirmó: “Esta juventud tiene un destino de grandeza. Viene un Samuel para ungirte”.  

“Debemos irnos de aquí con el carácter formado, decididos a ser Imparables, padres de los campeones del mañana”, desafío. Finalizó diciendo: “¡Váyanse con la convicción de que son Imparables! ¡Se viene la Resurrección, Jesús era imparable!”. 

¡Seguimos buscando más del mayor imparable, nuestro Señor Jesucristo!


#Imparables #Córdoba2017


"porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo.
ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.”
1 juan 5:4