CONFERENCIA 3: "EL CARÁCTER DE UN HOMBRE, MARCA DE UN NUEVO TIEMPO"

“Ningún varón volverá igual a su casa, sino transformados por el poder de la palabra de Dios. La palabra de Dios que vive y permanece para siempre”, con estas palabras daba inicio a su mensaje el pastor Samuel Ortiz en un auditorio colmado de hombres que anhelan la presencia del Espíritu Santo trabajando en sus vidas.

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En la mañana del sábado, cientos de hombres fueron impactados por el poder de la palabra en “Entendidos en los tiempos”. Todos los presentes fueron traídos con un gran propósito a este lugar pronunciaba el pastor.

El conferencista, comenzó diciendo que el tema que nos convoca en este congreso es un tema solemne, el de ser varones entendidos en los tiempos. Acto seguido, citó el texto bíblico ubicado en Mateo 16: 1-4:

1 Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.

2 Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.

3 Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡más las señales de los tiempos no podéis!

4 La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.

Los fariseos y saduceos habían venido a Jesús para pedirle a Jesús que hiciera una demostración de su gran poder en las esferas celestiales, para que le demostrara de alguna manera que él era el Mesías prometido, explicaba el pastor. Sin embargo, “Jesús les dijo que ellos no podrían entender las señales del nuevo tiempo”, agregó.

“Dios estaba cerrando una etapa de la historia, abriendo una nueva etapa de la historia de la humanidad”, enunció el pastor Samuel.

“Lo que me preocupa es que nos pase lo mismo que a saduceos y fariseos, que seamos capaces de ver las cosas que suceden a nivel natural, cultural, social pero no ser capaces de entender lo que está revelando Dios en su Palabra”, exteriorizó.

En el pasaje de la Biblia citado en 1 Juan 2:18 se puede ver cómo el escenario mundial está siendo preparado para la venida de Cristo. Una de las cosas que marcará este tiempo, habló el pastor, será el carácter de los hombres, su manera de vivir, inicua, temeraria, insensible, corrupta. “Pero también será la hora donde la iglesia ve la sobreabundancia de la gracia de Dios”, declaró.

Luego, continuó hablando sobre el hogar como escenario donde se verá la tremenda transformación de las personas, “los hogares serán restaurados, las vidas sanadas (…) donde sobreabundo el pecado, sobreabundo la gracia”, exclamó el pastor.

Más tarde, señaló que: “un espacio fundamental donde podremos ver la decadencia mundial, sería el hogar, la familia más específicamente”. Pero también expresó que, aun así, Dios seguiría buscando hombres de integridad, sinceros, honestos, dispuestos, firmes, valientes, obedientes, decididos a hacer la voluntad de Dios.

“Esta vida de integridad que Dios nos llama a vivir no la podemos vivir sin el auxilio de su gracia. Necesitas a Cristo en tu vida, necesitas su persona, perdón, salvación, que el espíritu de Dios reine en tu vida”, exhortó.

A todos los presentes, enseñó el pastor: “En nosotros hay una naturaleza contraria a Dios”, y se refirió al rey David cuando oró a Dios diciendo: “Crea en mi corazón recto”. Es decir, le había pedido a Dios que hiciera algo en él que no existía. Respecto de esto, dijo: “Solo Dios puede hacer algo en nosotros que no existe. Solo él puede neutralizar en nosotros esa naturaleza pecaminosa.”

A continuación, preguntó a los hombres: “¿Has entregado tu corazón a Cristo? ¿Te has confrontado con la miseria de tu propio pecado? ¿Has clamado por su perdón?”, y dijo: “Él manda a todos los hombres a que se arrepientan para que pueda obrar un milagro poderoso, puede obrar un nuevo nacimiento.”

“Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, su mirada sigue recorriendo las calles, las ciudades. Dios te está buscando para hacer un hombre de integridad, un varón conforme al modelo de Dios, lleno de él”, exclamó conmovido.

David antes de asumir su poder en el reino, escribió el salmo 101 (versículos de 1 al 6), enseñó el pastor, y contó que David se había propuesto en su corazón, en intimidad; en primer lugar, ser un buen padre de familia, un sacerdote de su hogar, un líder en su casa, antes que nada. Sin embargo, David, no cumplió con este compromiso.

Siguiendo con el mensaje, declaró: “La integridad no es un momento en la vida, no es una decisión de ocasión, la integridad es una vida por vivir, un camino por andar, una ruta por recorrer y dura hasta el último minuto de nuestra vida, es una larga carrera. Para esto hay que poner los ojos en Jesús.”

Luego, el pastor habló de Ezequías. “Ezequías, ordena tu casa porque de cierto vivirás y no morirás”, le dijo Dios. “Tal vez, esta sea esta mañana la Palabra de Dios para tu vida. El lugar por excelencia donde debes mostrar tu integridad. El escenario del hogar es el principal lugar donde debemos aprender a conducirnos, es el lugar donde debes cuidar la relación con tu esposa y tus hijos”, declaró.

“La generación de los rectos será bendita, nuestros hijos acusarán recibo de nuestra manera de vivir. Hoy tenemos que decidir varones qué mensaje vamos a enviar a nuestras generaciones”, clamó el pastor Samuel.

Al instante, dirigió una pregunta a los asistentes: “¿Quieres que te vaya bien en la vida? Ordena tus prioridades. Primero Dios. En segundo lugar, la segunda persona más importante es tu esposa, junto con ella tus amados hijos.”

Hacía el final de la tercera conferencia, afirmó: “Un varón que anda en integridad será el que tome las riendas de la vida espiritual de su hogar, tomará la iniciativa, enseñará a su familia a servir a Dios, no por lo que Dios nos da, sino por lo que Dios es. Enséñeles a amar a Dios más allá de los que nos pueda brindar, porque él es Señor”.  

El pastor Samuel Ortiz concluyó su mensaje declarando en oración: “Hoy decido plantarme como un guerrero en la puerta de mi hogar, satanás no entrará, Dios es el rey de mi casa”.

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