CONFERENCIA 7: "CENA DE LIBERTAD"

Empezó la mañana del domingo con el Congreso de Hombres Íntegros con una apertura a cargo de las palabras de parte del apóstol Carlos Belart. En seguida se dio inicio a un tiempo de alabanza y adoración a Dios junto a cientos de hombres que celebraron la presencia de Dios.

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De la mano del profeta Johnny Arteaga inició este tercer día de celebración en “Entendidos en los tiempos”. Su mensaje inspiró a creer que este será un año donde las cosas no terminarán como empezaron. “El que tiene la habilidad de celebrar a Cristo, hará que él se manifieste a favor”, dijo con júbilo.

En esta mañana de congreso, el pastor vino a enseñar que un “campeón es alguien que se cansó de perder”, y soltó una palabra para todos los que se encontraban congregados, “hombres y mujeres que tengan hambre y sed de justicia”. Luego, dijo que seguramente, en algún momento de nuestras vidas, Dios marcó nuestro ser con una palabra “kairos”, con una fecha donde abrazaremos una promesa que nos impartió, es por eso que, a causa de las mil generaciones que representamos, proclamó: “esta mañana viviremos nuestro mejor momento”.

Basado en el texto de Juan 11:1-4; expresó que le llama la atención en el momento cuando Lázaro está agonizando, Marta y María buscaban desesperadas a Jesús. Al encontrarlo, estas le dicen: “el que tú amas está muriendo”. A continuación, la cita bíblica con más precisión:

Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.

Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Seguido de esto, el profeta Arteaga enseñó que lo importante de esta escena es la actitud con que Jesús reacciona. Se refirió a que “lo importante no es el escenario sino la actitud”. Es decir, las últimas palabras de Jesús fueron la clave para poder entender lo que sucedería después, la enfermedad de Lázaro no sería para muerte, sino para la gloria de Dios. Lo que importaba no era cómo habían comenzado las cosas, sino cómo terminarían.

Continuando con el mensaje, interrogó a los asistentes diciendo: “¿Cuántos están convencidos que Cristo está en ustedes y ustedes en Cristo? ¿Cómo crees que Cristo reaccionaría ante la situación que usted está enfrentando?”. Al instante, declaró proféticamente: “en el mundo espiritual de su casa: sus sueños; oraciones, el problema no estará en cómo se iniciaron sino en cómo van a terminar”, y agregó: “¡Porque no terminarán en muerte, sino en gloria!”.

El pastor prosiguió con la enseñanza e indicó que no sabía cómo había comenzado este 2017, pero que el asunto es cómo termina, ya que el cierre de este año será un cierre de gloria y resurrección. Y afirmó que hay ocasiones que Dios crea, otras en que Dios pide y otras en donde se nos demanda abrirle el espacio a Dios. “Quiero imprimir en su espíritu, en su mundo pensante la siguiente declaración: Dios se mueve en aquellos que le crean un espacio, porque espacio que tú le abras, espacio que Dios va a llenar”.

Después, ilustró que, para hablar de espacio, debemos habar de la “ley del espacio o vacío”; y dijo que vacío significa que, en la nada el espíritu de Dios se sigue moviendo. “Dios está por entrar a tu escenario”, afirmó. Es por eso que alentó de manera expresiva que este sería un día para tomar decisiones, generar acciones, provocar espacios vacíos que Dios se va a encargar de llenar.

Más adelante, el pastor contó el relato de 2 de Reyes: 1-7 y expuso que el aceite del profeta para la viuda cesó, pero lo que faltó nunca fue en realidad el aceite, lo que faltó fue el espacio para ponerlo en las vasijas. Con esto, él enseñó que en el momento que necesitamos un milagro, como la viuda, Dios nos responderá con una instrucción. El problema de la viuda fue que no acató la instrucción recibida. Luego, expresó: “Lo que tú honras, tú lo atraes”, refiriéndose al relato luego de este, donde la sunamita insistió a Jesús tantas veces para que fuera a comer a su casa, que se activó en ella el “principio del conocimiento”, es decir, el de saber que Jesús era un varón santo, consagrado. Esto, para Arteaga, marcó el destino de la generación siguiente, “no habrá muerte”, dijo.

“Espacio que tú le abras a Dios, hará que la vida de Dios descienda hacía tus generaciones”, declaró el profeta.

Llegando al final de su mensaje, compartió lo que le impactaba de la vida del rey David, la alabanza constante que había en su hogar aun cuando las circunstancias eran difíciles y el modo de proceder del rey para con su pueblo no fuera el correcto. Aun así, David había propuesto en su corazón que su casa elevaría alabanzas, sin cesar, a Jehová. “Si hay un arma de guerra eficaz, esa es la alabanza, no hay nada más poderoso que cuando un hombre en su casa alaba a Dios”, exclamó el pastor.

Cristo dijo, en Apocalipsis 3:20: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

Luego de este texto, el profeta Johnny Arteaga declaró que todo aquel que tenga hambre de libertad, calificará para recibir la “cena de libertad”, y añadió que afuera habrá muerte, llanto y dolor; pero en la casa de los fieles que consagran su vida a Cristo, habrá cena, resurrección, renovación y regocijo para las familias”.

“Capacidad y madurez, determinarán la cena, tú porción”, concluyó la conferencia.

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