CONFERENCIA 8: "LA VERDAD EN EL CORAZÓN"

El pastor Samuel Ortiz comenzó la octava conferencia del Congreso de Hombres agradeciendo a Dios: “Si Dios no nos hubiese llamado, ¿dónde estaríamos hoy? Qué triste sería nuestra vida sin Cristo, cuánto vacío habría en nuestra alma”. Durante su prédica, compartió el salmo 15, una “guía” para nuestra vida. A su vez, reflexionó sobre la angustia postmoderna.

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Que toda la gloria se la lleve quien murió por nosotros”, compartió el pastor y citó las palabras del apóstol Pablo en Gálatas 6:14: Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo (…)”. A su vez, recordó un himno de su juventud que versa así: “El Rey de gloria padeció. Riquezas quiero despreciar y a la soberbia tengo horror (…) Miro la cruz, me avergüenzo de lo que soy, ver al Dios de la gloria tan humillado, tan avergonzado por mí, hace que mi corazón se incline y le dé a Él toda la gloria y toda la honra”.

El pastor invitó a los presentes a buscar el salmo 15 en sus Biblias. Allí, el salmista le pregunta a Dios cuál es el perfil de quien habitará junto a Él en su “santo monte”. La respuesta es que será aquel “que anda en integridad y obra justicia, que habla verdad en su corazón, que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo y honra a quienes temen al Señor ”. “Este salmo es un mapa de ruta para una sociedad que ha perdido todo rumbo”, dijo y contó que el otrora presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt decidió que sea nota de tapa en los principales diarios durante la depresión en su país.

Pensamientos y palabras

La palabra de Dios acomoda el corazón de los afligidos pero también aflige el corazón de los que están demasiado acomodados. Los mensajeros de Dios han sido enviados para ayudar a creer a los que piensan y hacer pensar a los que creen, porque hay gente que cree pero no piensa”, dijo. “La Biblia nos habla de un conocimiento experimental, no intelectual, por el gozo de experimentar la verdad”, agregó.

Pero, ¿qué es la verdad? “La verdad en el sentido bíblico no es fruto del intelecto humano, no es algo que el hombre pueda generar en su naturaleza caída y lejos de Dios”, reflexionó. En Romanos 1, encontramos que “los hombres cambiaron la verdad de Dios por la mentira”. Por causa de nuestra naturaleza: “No hay verdad en el corazón del hombre, a no ser que se vuelva a Dios, se rinda a Cristo, clame por el perdón de sus pecados y Dios implante su verdad en el corazón del ser humano”.

El pastor compartió una reflexión histórica y sociológica sobre la búsqueda humana para entender su espiritualidad. Durante la modernidad, la razón desplazó toda idea de Dios: “Primero pienso y después existo” (Descartes). Citó al filósofo alemán Kant: “Atrévete a servirte de la razón”, y reflexionó sobre la época: “El hombre rechazó toda autoridad externa a sí mismo, creyó en la modernidad. Todo terminó en fracaso, el mismo conocimiento que el hombre usó para la ciencia y medicina fue el mismo que usó en para las armas de destrucción masiva y las guerras. Y así, el hombre moderno cayó en una profunda depresión, en un gran fracaso y ahí comienza este nuevo movimiento, el postmodernismo. Es un estado de ánimo en la sociedad”.

La angustia postmoderna

Para el postmoderno, hoy, es “primero siento y luego éxito”. La frase común es “seguí a tu corazón”. “¿Sabe lo que dice la Biblia del corazón sin Dios? Es engañoso y perverso por sobre todas las cosas”, dijo y ejemplificó la desolación postmoderna con el arte: “El postmodernismo hizo lo que el cubismo con el arte, tomó las figuras y las deformó. Eso es lo que ha hecho el postmodernismo, destruir la verdad”.

Todo es según cómo se lo mira, no hay verdad objetiva, y para esta antifilosófica no hay una interpretación que valga la pena para todos por igual”. Compartió: “Si usted cree que en una verdad absoluta, es un retrógrado, intolerante, para el postmoderno nada es absolutamente bueno, ni nada absolutamente malo. Hoy para el postmoderno hay muchas verdades: pequeñas, medias, y particulares; la verdad absoluta ha muerto. Mientras tú te sientas bien, está todo bárbaro”. Profundizó que el ser humano sabe que Dios existe, por eso el pensamiento postmoderno es deshonesto. “El postmoderno se miente a sí mismo, lo que quiere hacer en realidad es justificar sus malos actos para caer en el desenfreno de la vida, lo que hace es mentirse a sí mismo”.

La palabra verdadera

En la sociedad tan perdida, hay un punto fijo, ¿cuál es? Dios, su Palabra, su verdad que permanece por los siglos. Él sabe muy bien por qué creó todas las cosas, su Hijo es la Verdad encarnada: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Tenemos de dónde aferrarnos, en medio de este mar turbulento y es en la Palabra de Dios”.

Sin la gracia de Dios no podríamos existir, “tendríamos que estar perdidos, pero la gracia nos salvó”. Para finalizar, compartió algunos beneficios de “hablar verdad en el corazón”, en referencia al Salmo 15. Primeramente, “nos libra de tener que mantener una fachada, nos permite vivir en libertad y nos libra del temor de ser descubiertos, como le pasó a Adán en Génesis 3”. “Nos libra de tener un falso concepto de nosotros mismos”, debemos pensarnos con “cordura y equilibrio”. “No somos tan importantes”, la verdad en el corazón “nos libra de sobrevaluarnos y sobreestimarnos, y también nos libra de una falsa humildad”. También, nos permite confesarnos y experimentar la misericordia de Dios, volver a Dios y ser limpios por la Sangre de Cristo”.

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