CONFERENCIA 9: "VAMOS A RECORRER EL MUNDO"

Para dar comienzo a la tarde del Congreso de Hombres Íntegros ‘17, cientos de familias recibieron Palabra de Dios junto al pastor Gerardo Ferace. Entrar a la presencia de Dios para poder ser utilizados como instrumentos de su obra, fue parte central de su mensaje.

  • imgGal
  • imgGal
  • imgGal
  • imgGal

El pastor empezó la enseñanza haciendo una invitación a todos los presentes en la tarde del domingo: “¿Quiere usted ser un entendido en los tiempos?”, preguntó. Explicó que entender los tiempos en que vivimos puede causarnos desaliento, sin embargo, alentó a que no debemos sacar conclusiones apresuradas de lo que vemos ya que al hacer una lectura tenemos la tendencia a decir que “el mundo no tiene futuro”.

“Cuando Dios irrumpe con su Espíritu Santo; cuando Dios visita con su presencia, entonces todo cambia”, animó.

Continuando con el mensaje, nos convidó a “recorrer un poco” este mundo, tal como los hizo Isaías siglos atrás.

Para introducirnos al tema, el pastor citó una frase de Ernesto Sábato: “El occidente se caracterizó por tener movilidad social”. Queriendo decir con esto que todo el sistema sociopolítico y económico que rige en el mundo se nutría, tiempo atrás, por los capitales nacionales. Sin embargo, en la actualidad, el capital de un país es flotante, es decir, surge de diferentes países del primer mundo. Esto significa que existe una “especulación con la necesidad de las personas”.

Siguió hablando, “antes todos nos sentíamos contenidos por el sistema, estando más arriba o más abajo. Ahora no es más así. Algunos están adentro o más afuera. Y los que están afuera no entrarán más. Salvo que sean muy bien educados”. Explicó que existe un sub-mundo clandestino que se crea, es “el poder detrás del poder”, que utiliza a los que quedan fuera para poder funcionar, un ejemplo claro de ellos es el tráfico de armas, la venta de órganos, la industria clandestina del aborto, la trata de blancas, el narcotráfico, el trabajo infantil, entre otros. “El tema es que ese sub-mundo clandestino, maneja la realidad del mundo en que vivimos”, manifestó.

Para poder entender los tiempos en que vivía, Isaías hizo esto, un recorrido por el mundo. Cuando él miraba la realidad, daba un oráculo profético, refiriéndose a la palabra “Ay” con la que comienzan varios versos del relato bíblico. Al enunciarlo, el profeta estaba anunciando juicio de parte de Dios. Jesús mismo hizo uso de este término, aclaró el pastor.

“Isaías, ¿cómo entendía los tiempos”, indagó el pastor, y al instante enumeró, basado en el texto de Isaías 5:8-22, los 6 “ismo” que caracterizaban (y caracterizan en la actualidad), al mundo:

1- El materialismo: que es el afán de progreso cuando no se mira alrededor, al que necesita. “Hay gente que es capaz de perder su integridad con tal de no perder un negocio”, afirmó.

2- El hedonismo: basado en la filosofía del placer por el placer. Vivir hoy sin pensar en el mañana.

3- El fariseísmo: donde la religión solamente funciona para “blanquear” un poco la conciencia. “La espiritualidad es una pantalla”, dijo.

4- El relativismo: en este punto es donde “todo da lo mismo”. Se percibe como incoherente, la sexualidad es “autopercibida”, es decir, es lo que una persona dice que es.

5- El humanismo: es la creencia en donde el hombre es la medida de todas las cosas, es decir, no importaría en absoluto lo que Dios. Él ha sido erradicado del pensamiento social, no se lo tiene en cuenta. “La indiferencia de cada día volvería a matar a Cristo”, dijo citando a un reconocido escritor.

6- El clientelismo.

Una vez, detalladas estas cuestiones que atañen al mundo en que vivimos, la realidad social que nos acoge, el pastor Gerardo Ferace manifestó que el cambio empieza cuando podemos decirnos a nosotros mismos “Ay” de mí. Es decir, cuando al entender los tiempos nos lleva a entrar en la presencia de Dios, tal como Isaías lo hizo.

Relató que Isaías venía desahuciado por ver las injusticias de este mundo. Sin embargo, él pudo conocer la majestad de la presencia de Dios. “Aquí es cuando todo cambia se acaba el pesimismo, y volvemos tener esperanza, cuando levantamos nuestros ojos y miramos a Quién está por sobre todas las cosas”, alentó con esperanza.

El pastor enseñó que Dios necesita un instrumento para que su gloria sea llevada a las naciones, para que “la tierra sea llena de su gloria” (Habacuc 2:14). Es por esto, que afirmó que solo un corazón quebrantado, puede quebrantar corazones. Remarcó la necesidad imperante de que “nuestros ojos vean primero a Dios, lo encuentren y podamos comprender nuestras miserias.”

“Tengamos sobre nuestro rostro, la marca visible de la santidad de Dios”, exclamó hacía el final de su mensaje. Además, alentó a que, ante la pregunta de Dios, sobre quién irá, nos encontremos listos para decir: “Heme aquí, envíame a mí”, como Isaías (6:8).

Concluyó su reflexión diciendo a la multitud presente: “No te desalientes, no te desesperes. Dios sigue sentado en su trono.”

Compartir esta nota: