ENTENDIDOS EN LOS TIEMPOS

Tal como declaró el apóstol Carlos Belart al inicio, no fue un congreso más. Se vivieron tres días en donde la presencia del Señor sanó los corazones de padres, jóvenes, esposos e hijos.

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Viernes, sábado y domingo: jornadas cargadas de palabra de Dios que desafió a cada presente. En el primer día y como anticipando una respuesta por parte del Padre, los hombres entonaron las estrofas del Himno Nacional, declarando: ”Libertad, libertad, libertad”. Posteriormente, el mensaje -compartido por el padre de la casa- se centró en enseñar la importancia de construir un carácter y ocupar el rol que tienen designado. “Es necesario que dejes de ser un niño y te transformes en un hombre”, exhortó.

SÁBADO JUNTO AL PADRE

Johnny Arteaga -profeta oriundo de Cali, Colombia- comenzó la primera de dos prédicas en la mañana del sábado. Compasión, poder y multiplicación fueron las bases de la conferencia. Remarcó también que nuestro modelo de creación ya no es el de Adán, sino el de Cristo: por medio de Él somos un diseño restituido. Luego, para continuar impartiendo palabra, tomó lugar el pastor Samuel Ortiz, quien enfatizó que sin el auxilio de su gracia, no podemos vivir de manera íntegra. Mencionó además que, a pesar de todo, Dios seguirá buscando hombres de integridad, sinceros, honestos, dispuestos, firmes, valientes, obedientes, y decididos a hacer su voluntad.

La tarde del mismo día, el Señor continuó rebosando con su presencia las vidas de todos los participantes. Al llegar el turno del pastor Germán Aceval, invitó a los hombres a pensar sobre los tiempos que se están viviendo y preguntó: “¿Acaso invertimos tiempo en pensar cómo andamos?”. Tomó el capítulo cuatro del libro de Efesios, con el que ilustró la manera de ser del hombre actual y declaró: “Debemos entender que la respuesta que estamos esperando viene con el tiempo, la semilla tiene un ciclo para dar su fruto”. Momentos después, ocupó su lugar en el púlpito el pastor Gerardo Ferace. Con mucha lucidez habló sobre la vida de Job y su testimonio de integridad, la que “no tiene que ver con las cosas periféricas de la vida; tiene que ver con conciencia, corazón y carácter”. Sintetizó su mensaje diciendo que esta característica se resume en lo que Jesús dijo: “Ustedes son la sal y luz de este mundo”.

La Biblia declara: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”; de igual manera, los hombres fueron cada vez más llenos del amor del Espíritu Santo. Para terminar la jornada, el pastor Sergio Belart habló sobre Nabal -esposo de Abigail- quien la Palabra describe como un rebelde sin causa, que sólo piensa en sí mismo y que no tiene una vida en santidad. Utilizó este ejemplo como algo que no hay que hacer y declaró: “Vale la pena la integridad”.

AL TERCER DÍA, DIOS HABLÓ

Fue el profeta colombiano -Johnny Arteaga- quien lanzó una poderosa palabra en la mañana del domingo. Mirando la historia de la resurrección de Lázaro, dijo: “lo importante no es el escenario sino la actitud”. La enfermedad de Lázaro no sería para muerte, sino para la gloria de Dios. Es por esto que declaró que lo que importa no es como comienza las cosas, sino cómo terminan. A continuación, el pastor Samuel Ortiz compartió su reflexión. Afirmó que el salmo 15 es “un mapa de ruta para una sociedad que ha perdido todo rumbo” e hizo una magistral exposición sobre cómo la era moderna y postmoderna han deteriorado al hombre. Declaró además que en esta sociedad tan perdida, hay un punto fijo, la verdad absoluta: Dios, su palabra.

Entre el caudal de palabra recibida, los hombres también disfrutaron sumergirse en la presencia del Señor por medio de la alabanza y adoración. Las voces -sumadas a los instrumentos- elevaron un grato perfume hacia el cielo, de donde recibieron libertad.

El último bloque de “Entendidos en los tiempos” constó de dos predicaciones: la primera por el pastor Gerardo Ferace; la segunda por el pastor Sergio Belart. A las 17:30h comenzó un mensaje que se enfocó en comparar la sociedad en la que vivía Isaías con la nuestra. Para esto, el pastor Ferace enumeró y explicó algunos sistemas que rigen el mundo actual: materialismo, hedonismo, fariseísmo, relativismo, humanismo y clientelismo. Ante esta ola de filosofías vacías de Dios, declaró: “No te desalientes, no te desesperes. Dios sigue sentado en su trono”.

Para colocar el punto final a este maravilloso encuentro, el pastor de jóvenes -Sergio Belart- apuntó su mensaje hacia David y sus valientes, quienes lucharon por una guerra diferente a la que hoy nos toca. “Se necesita una generación que no suelte fácilmente la espada. Que defienda lo que Dios le dio”, remarcó. También comentó que la victoria no llega por casualidad, sino fruto de una actitud, como la de aquellos valientes que arriesgando su vida, dieron de beber a su rey.

Las palabras de cierre fueron el sello que marcó las vidas de los participantes: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”.

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