"TODAVÍA DIOS CAMBIA EL AGUA EN VINO"

Junto a su esposa y dos hijas, el salmista Jacobo Ramos, nos visitó en “Somos Familia”. Impartió un mensaje inspirador para todos los presentes en el auditorio.

  • imgGal
  • imgGal
  • imgGal
  • imgGal
  • imgGal

Durante la cuarta conferencia del primer bloque del sábado, el salmista Jacobo Ramos entregó un mensaje vivificante, que nos animó a creer que podemos convertir el “agua de nuestras vidas en vino nuevo”, es decir, hacer que nuestros días malos se conviertan en bendición.

Antes de comenzar, la esposa del pastor pronunció unas palabras de aliento para el público presente. “Dios no desea personas o familias perfectas, sino personas sanas que, ante las dificultades, el carácter de Dios salga a luz y las personas vean cómo es que una familia sana resuelve esas situaciones. Dios desea que su sanidad se refleje en la Tierra”, dijo. Y compartió el texto bíblico situado en el Salmo 122, haciéndolo propio para bendecir a Córdoba: “Oren por la paz de Córdoba, que todos los que aman esta ciudad prosperen (…).”, y culminó este momento orando porque las familias sean las que hagan brillar el amor de Dios en esta ciudad.

Para dar inicio a su mensaje, Jacobo Ramos relató cómo Dios cambió el pasado tormentoso de su familia, en un futuro glorioso. Contó cómo Dios cambió su “día difícil, en día de bendición”.

Para ilustrar esto, el salmista interpretó uno de sus temas: “A pesar de la lluvia”, que habla sobre la necesidad de poner nuestra confianza en Dios a pesar de la tempestad. Acto seguido, compartió algunos versículos del libro de los Salmos, que relatan que nuestro socorro viene de Jehová y, Él no nos dejará, aunque otros si lo hagan (Salmo 121:2-27:10).

A continuación, compartió la historia que se encuentra en Juan 2 sobre “la boda de Caná” y exclamó: ¡todavía Dios cambia el agua en vino! Explicó que el vino representa la provisión divina, la palabra precisa para lo que hoy nos encontremos viviendo. 

Ramos enseñó que en esta historia hay tres elementos importantes a señalar:

1-    El escenario, la boda donde Jesús fue invitado;

2-    Los actores, los verdaderos protagonistas no fueron los novios, sino el invitado: Jesús, y;

3-    Un conflicto, el vino se había acabado.  De todas las tinajas que utilizó para hacer el milagro, eran las menos dignas, las más sucias. Esto nos enseña a personas que estén dispuestas a rendir su corazón a Cristo.

Respecto de lo enumerado más arriba, el pastor declaró: “tu herida pasada, tu pasado, lo que fuiste, no le importa al Señor, a él solo le importa cambiar tu agua en vino.” E hizo alusión a lo que Jesús pronunció en la boda, parafraseando: “llenen las tinajas hasta el borde, hasta más no poder”, luego preguntó a la multitud presente: “¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ver que Dios cambia el agua en vino, que Dios cambie nuestra familia natural en una familia sobrenatural?”

Más adelante, expresó que el verdadero interés de Dios está centrado en nuestra capacidad para exponer nuestro dolor, que seamos honestos y abramos nuestro corazón a Él. En efecto, comenzó a contar su experiencia personal con su familia, “una crisis de aquellas que destruyen familias”, definió. Y explicó que a veces se nos agota la capacidad de ver a Dios en nuestra vida, pero que eso no significa que él no esté con nosotros.

“Muchas veces tenemos que mirar nuestra historia, no con ojos de justicia, de crítica, sino con ojos de misericordia. Necesitamos cortar las herencias de dolor que arrastramos de generación en generación”, dijo el salmista haciendo alusión a la relación con su padre.

Y casi hacía el final de su mensaje afirmó: “Cuando te paras en la brecha y decides cambiar la historia, convertir el “agua en vino”, todo cambia con el favor del Espíritu Santo”.

Acto seguido, entonó la canción: “Tu mirada”, del salmista y compositor Marcos Witt.

“Hay gente que necesita pararse firme y ser obediente, cambiar su agua en vino. Dios es el Dios que reescribe las historias”, concluyó la cuarta conferencia.

Compartir esta nota: