Cita con la Vida :: MARCHA A FAVOR DE LA VIDA

MARCHA A FAVOR DE LA VIDA

El domingo 25 de marzo, una multitud marchó en favor de la vida en la capital cordobesa.

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Grupos de diferentes credos se unieron para defender el mismo principio: el derecho a la vida desde la concepción.

Un siete de diciembre de 1998 -hace 20 años- Argentina se convertía en el primer país del mundo en adoptar el “Día del niño por nacer” a través del decreto número 1406/98. En eso piensan las miles de personas que se congregan en el lugar estipulado, puntuales. Y no en fechas o decretos, sino en el derecho que cada corazón que late tiene por igual: vida.

Una hora antes de comenzar a marchar la ciudad está en silencio. Es domingo y se nota. El otoño está recién despertando y las primeras hojas secas dibujan en las calles garabatos. De entre los edificios viejos del centro comienzan a aparecer las primeras personas, los primeros grupos. Se saludan, se abrazan, se sonríen. Caminan hacia Colón y General Paz para escuchar el Himno Nacional que da apertura al evento memorable. Desde un comienzo ya son miles: jóvenes, ancianos, hombres y mujeres se unen para alzar una voz. Los niños van de la mano de mamá o papá, en cochecitos y arriba de los hombros enarbolando algún cartel.

“Queremos vida para los dos”, reza el cántico que se extiende a lo ancho de la avenida, llenando cada centímetro de pavimento. La hilera avanza con paso lento pero firme. A ella se suman redoblantes y bombos que aportan vida a la gran fiesta. Porque de eso se trata, de celebrar la vida. Como testigos curiosos algunos se asoman y ven miles, miles de carteles: “dos vidas amadas de Dios”, “en el aborto libre alguien no eligió”, “toda vida vale”, “el aborto detiene un corazón que late”, “sí a la vida”.

17:48. Se acelera la marcha y Córdoba de las campanas suena. Agitando un pañuelo blanco una señora saluda desde un balcón, y quizá con el ese color simboliza la pureza que reside en un niño que crece  en el vientre seguro de su madre. Momentos después los miles llegan a destino. Fueron seis cuadras de recorrido hacia el punto final: el escenario montado frente a la plaza Vélez Sarsfield, en donde la multitud parece duplicarse. El Himno Nacional se oye una vez más y se eleva hasta el décimo segundo piso de un edificio aledaño, en donde un cartel reza “sí a la vida”.

Uno de los oradores es el apóstol Carlos Belart, quien lee un manifiesto que refleja la consigna de la tarde. “Los aquí presentes manifestamos nuestra posición a favor de la vida, no es simplemente confesional o religiosa, sino que es científica, racional, ética”, dice en primera instancia y explica que “desde la sanción del Código Civil de Vélez Sarsfield en 1869 nuestra Patria a protegido al niño por nacer”, y esto se ha mantenido en el nuevo Código Civil del año 2015.

Como punto fuerte, menciona la sorpresa recibida al saber que recientemente 71 diputados de la Nación debatieron a espaldas del pueblo. Tres meses atrás, en las campañas políticas nada de esto se advirtió. Agrega que, además, fue un debate con estadísticas falsas que asustan y manipulan a la ciudadanía.

“Los problemas sociales de pobreza, exclusión y corrupción no se solucionan legalizando la eliminación de niños inocentes”, sigue diciendo y retrocede 2000 años en la historia para ilustrar lo que sucedió: el rey Herodes, al ver peligrar su poder político al enterarse del nacimiento de Jesús, entró en pánico y mandó a matar a todos los recién nacidos. Esto no es nuevo. “En lugar de buscar soluciones profundas para problemas profundos, optan por accionar de esta manera”, dice al ver que la historia se repite.

Aquí les dejamos el manifiesto textualmente como lo leyó el apóstol Carlos Belart.

“Desde la sanción del código civil de Vélez Sarsfield de 1869, nuestra Patria ha protegido al niño por nacer considerándolo como una persona que merece todo el respeto y protección que acuerdan las leyes a cualquier argentino.  Esa protección y consideración se ha mantenido en el nuevo código Civil de los Argentinos del año 2015. Más aún, por decreto del Gobierno Nacional del año 1998 se ha establecido el día 25 de marzo como día de los niños por nacer, lo que hoy aquí nos convoca a tantas personas. El 25 de marzo es exactamente nueve meses antes del 25 de diciembre, es decir que la fecha elegida por el decreto nacional no está desprendida del día de la navidad cristiana, más aun se refiere a ella.  A pesar de todas nuestras tradiciones jurídicas claras y centenarias nos ha sorprendido el debate recientemente instalado por 71 diputados de la Nación, para legalizar la práctica abortiva dentro de las primeras catorce semanas de vida, sin invocar ninguna causal y a simple petición de la gestante. Se ha instalado un debate sorpresivo dejando al pueblo de la Nación al costado de ese debate, y ello sencillamente porque en la campaña electoral de hace solo unos tres meses, se silenció el tema y no se debatió de cara al pueblo, especialmente ello es más grave por parte del partido que ganó las elecciones en nuestra provincia por amplio margen.  Esa era la oportunidad de que los argentinos pudiéramos participar y que cada ciudadano con su voto hiciera oír su voz en algo tan trascendente como lo es la vida o la muerte de seres humanos absolutamente inocentes. Da la impresión que el debate sorpresivo viene de la mano de la necesidad de instalar efectivas y duraderas cortinas de humo sobre los problemas graves que tiene nuestra querida patria.  Como si lo anterior fuera poco,  nos convocan de invitados externos a un debate con estadísticas falsas de toda magnitud que asustan y manipulan a la ciudadanía con el agravante de que el Estado que debiera esclarecer estas cuestiones designa Ministro de Salud de la Nación a un funcionario partidario que se legalice la muerte de inocentes. Los problemas profundos de pobreza, exclusión, corrupción y diversas iniquidades sociales que afectan a nuestra patria no se solucionan legalizando la eliminación de niños inocentes.  Tampoco podemos silenciar el accionar de lobbys internacionales de gran magnitud empeñados en que los países en vías de desarrollo bajen sus índices de natalidad en la comprensión de que el mejor pobre es el que no nace.

Recordamos que Jesús de Nazaret Señor y autor de toda vida, nació en una cueva como el más pobre de los pobres, y que Herodes lo busco para matarlo, tenía horas de vida y ya era prófugo del Poder, debieron esconderlo sus padres terrenos en un peligroso viaje a Egipto con apenas horas  de vida. Pocos niños en el mundo deben haber hecho un viaje tan largo en un burrito, viaje de meses. También sabemos que el Poder al no encontrarlo ordenó sacrificar muchos niños inocentes del pueblo de Israel, de esa forma el Rey pretendió resolver problemas políticos ya que veía peligrar su permanencia en el Poder, ya que el mensaje de los príncipes magos venidos del Oriente le anunciaban el nacimiento de un nuevo Rey ello lo había perturbado, claro que el hombre no entendió que el nuevo Rey que había nacido, debía reinar en los corazones de los hombres buenos, en un reino de amor.

Así que no es nuevo que para el marketing o para permanecer en el poder haya que agredir a los más inocentes. Ayer como hoy, el Poder para mantenerse y consolidarse no tiene frenos ante la vida de los inocentes y en vez de buscar soluciones profundas para problemas profundos, optan por salidas  de este tipo basadas en encuestas logradas en  base de la publicación de estadísticas falsas que manipulan a la opinión pública. .

De una sola cosas pueden estar seguros, suceda lo que suceda estaremos al lado de los niños y las madres, como nos enseñaron desde siempre,  que los niños y las mujeres siempre deben atenderse primero , y también deben estar seguros, de que no nos engañaran más en campañas políticas desprovistas de toda verdad en perjuicio de seres humanos inocentes”. 

 

Momentos después la multitud se disipa, las banderas se guardan y se vacían de a poco las calles. Sin embargo, la carga en el corazón está intacta, el compromiso irrenunciable a favor de la vida arde como nunca. Córdoba le seguirá diciendo sí a la vida.

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