AL PRIMER DÍA, HOMBRES EN PLENITUD

A las 20h, y en el auditorio mayor de la iglesia, comenzó una nueva edición del Congreso de Hombres Íntegros, bajo el lema “Hombres en plenitud”. Oscar Sensini -pastor principal de la iglesia El Redil de Cristo, en la ciudad de Rosario- fue el encargado de compartir el primer mensaje del congreso.

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Para empezar, el pastor afirmó que el hombre de integridad no es perfecto, sino que tiene devoción por Dios, es leal a Él y quiere cumplir el propósito que tiene para su vida. Como ejemplo de esto, leyó Romanos 4, en donde se cita a Abraham, quien para ser padre de multitudes se tuvo que fortalecer en la fe y no debilitarse. A raíz de esto, el pastor mencionó que “no cualquiera puede ser padre”, ya que es necesario luchar esperanza contra esperanza.


Luego, dijo que en primer lugar para ser padre hay que establecer una relación filial. Por esto, leyó Malaquías 4, en donde la Palabra declara que “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”. Es interesante saber que luego de que Dios habló acerca de la familia a través de Malaquías, 400 años después volvió a hablar sobre lo mismo, lo que refleja la importancia que tiene cuidar la familia para el Señor. A continuación, mencionó a los hombres que si no logran una relación de familia, nunca van a alcanzar lo que Dios tiene para ellos.


Por otra parte, dijo que Dios está levantando una generación que declare ”quiero ser un buen hijo para ser un buen padre” y explicó que para ser íntegro debemos reproducirnos en el carácter de Cristo: perfeccionar y preparar a otros. El pastor explicó además que el que es padre está dispuesto a gastarse del todo por amor a las almas, está dispuesto a consumirse. Esto declaró al hacer referencia a discipular hijos espirituales. Luego agregó que esta tarea es fundamental y requiere un especial empeño, porque lo peor que le puede suceder a alguien es la traición de un padre.   


Más adelante, dijo que si se quiere ser hijo, tiene que haber disciplina. Y si hay disciplina, hay amor. Por esto, dedujo que si en la iglesia hay un padre, hay disciplina y amor, y esta es la seguridad de ser engendrado de la mejor manera y en el futuro ser un padre que va a engendrar muchos hijos. Por otro lado, el pastor declaró:  “Cuando -como padre- reconoces que no estás haciendo un muy buen trabajo, tus hijos van a honrar esa actitud y valorarte”.


Por último, habló acerca de los “hijos bastardos”, personas que nunca decidieron convertirse del todo en hijos, con todo los beneficios pero también responsabilidades que eso conlleva. Personas que corrompen a los verdaderos hijos del Padre y causan división en el cuerpo de Cristo. Por esto, terminó su mensaje preguntándole a los hombres presentes: “¿Quieres ser hijo o bastardo?”, ¿quieres solo la herencia o ser formado?”.

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