CONSTRUYENDO FAMILIAS FUERTES

En el primer día de congreso, se disfrutó de un momento de alabanza con Sheila Romero, seguido de una palabra del pastor Carlos Mraida.

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Un año más la iglesia abrió sus puertas para disfrutar del Congreso de Matrimonios y Familia. En esta edición, el lema que preside el evento es “Construyendo familias fuertes”, nombre que refleja la necesidad de responder a los problemas de la sociedad a través de la primera institución.  Durante este fin de semana -16,17 y 18- se van a llevar a cabo talleres, plenarias y conciertos abocados íntegramente a las problemáticas familiares.


Luego de las primeras palabras de bienvenida de los pastores anfitriones, la familia reunida en el auditorio principal de la iglesia celebró al Señor. Sheila Romero, la salmista originaria de Puerto Rico compartió algunas de sus canciones en una breve presentación. Animó también a la familia a “estar fundamentados en la Roca”.


CELESTE Y ROSA


Por su parte, el pastor Carlos Mraida trató en su prédica cómo trabajar las diferencias en el hogar y en el matrimonio. Por eso, en primer lugar explicó que “Dios nos hizo celeste y rosa”, refiriéndose con esto al conjunto de capacidades y rasgos que definen y diferencian al hombre y a la mujer. Ahora bien, esta diferencia no es para enfrentarnos, sino para diferenciarnos y hacernos ver la diversidad que el Señor puso en su creación. Tampoco esta diferencia es para discriminarnos, sino para hacernos entender que tenemos necesidades diferentes.


Explicado esto, el pastor impulsó a los hombres y mujeres a mirarse con entendimiento, a comprender al otro. “Los pares podemos ver lo que nos pasa a través de ‘anteojos celestes o rosas’, sabemos por qué reaccionamos de tal forma, pero es una incógnita lo que le pasa al otro”, agregó y especificó que “los hombres necesitan sentirse valorados y respetados, la mujer necesita ser amada”. Estas -enseñó el pastor- son las cuestiones de fondo que se convierten en un problema cuando no se respetan, se convierten en un círculo destructivo.


Entrando en detalle un poco más, aclaró que estos círculos destructivos se alimentan cuando cada uno está esperando que el otro dé primero; cuando se reacciona en consecuencia de lo que se recibe. “La felicidad de un matrimonio no de debilita por los problemas de afuera, se debilita cuando él no manifiesta amor y ella no demuestra estima y respeto”, resumió. Sin embargo, la Biblia es muy clara en Efesios 5:33, ahí nos dice que cuando obedecemos sin esperar que el otro actúe primero, entonces la relación se convierte en un círculo virtuoso de bendición.


Ahora bien, el pastor especificó que la motivación debe ser obedecer el mandato de Dios. “Tu obediencia al mandato va más allá de tu cónyuge”, agregó y también dijo: “Con tu actitud y obediencia tendés la alfombra para que otro camine en esa dirección y cumpla también su parte del mandato”.


En fin, aseguró que Dios quiere que nuestra casa sea un arcoiris y declaró: “Podés vivir bajo el pacto restaurador de Dios y no importa cuán tormentoso haya sido el tiempo del conflicto, porque el libro de Cantares declara que ‘las muchas aguas no podran apagar el amor’”.

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