TU IDENTIDAD EN CRISTO

Para comenzar el bloque de la tarde, Carlos Mraida, pastor de la iglesia Del Centro, compartió un mensaje abocado a explicar que la fuente de nuestra felicidad debe ser Jesucristo.

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Para comenzar, el pastor se enfocó en las relaciones matrimoniales que se establecen con ciertas pretensiones previas: que el cónyuge lo/a haga feliz. “Ambos no eran felices antes de casarse, por ende nunca pudieron hacerse feliz”, dijo, reflejando la realidad de muchos matrimonios. Ante esto, explicó que esta expectativa se vuelve un imposible, porque el único que nos puede hacer feliz solamente es Jesucristo. “No hagas depender tu felicidad de las personas, porque para eso vino Cristo a morir en una cruz”, aseguró.

A continuación, el pastor enseñó que las personas decepcionan, y con el paso del tiempo estas decepciones producen mayores grietas en la confianza del otro. A raíz de esta explicación, el pastor preguntó: “¿Qué pasa con vos cuando te decepcionan?, ¿se desmorona tu vida?”, y contestó que si es así es porque pusimos la confianza como la base del matrimonio. “No puede ser el fundamento”, recalcó y citó las palabras que se encuentran en Jeremías 17:5: “...maldito el varón que confía en el hombre...”. También advirtió la gravedad de esta decisión, diciendo que cuando el otro falla, se desmorona toda la construcción.

Continuando con la idea, el pastor declaró: “Cuando haces que las personas sean tus fuentes, siempre vas a tener sed”.  Agregó también que lo único que le va a dar plenitud a nuestra vida es estar parado en el eje, caminando en nuestra identidad y no en identidades marginales. Para ejemplificar esto, mencionó el episodio en que Jesús se encontró con la mujer samaritana. Ella había buscado la satisfacción en personas, buscando una relación de codependencia y la felicidad en alguno de los maridos que había tenido. Jesús, sin embargo, le dio de beber de sí mismo, un agua que no le haría volver a tener sed jamás.

“Su señorío es tu identidad”, dijo y explicó que por eso la confianza no puede ser el cimiento porque el matrimonio no tendría futuro. “Jesús necesita pasar por tu vida, para que no se convierta solamente en una creencia, sino en tu centro y en tu identidad”, alentó el pastor.

Para finalizar, dijo que esto es injusto para el otro también, porque ponemos expectativas que el otro debe suplir, nuestro par no puede dar vida abundante ni llenar nuestra vida. Sin embargo -afirmó- “tu matrimonio puede resucitar cuando aceptas que tu identidad debe ser Cristo”.

 

 

 

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