Encuentros

Hace diez años se iniciaron los encuentros de sanidad interior con una dinámica especial, implementada para que las personas que asistan a ellos se confronten con Dios, su misericordia y su gran amor.

Los encuentristas pueden ser mujeres jóvenes y mayores; hombres jóvenes y mayores que son divididos según sus edades. Debido a que la forma de desarrollar las reuniones y las temáticas a tratar serán distintas porque hay historias personales, costumbres y modos de vivir, diferentes según las edades y el género.

Un encuentro es una vivencia muy profunda con Dios. En el que Él lleva a la persona desde el vientre de su madre hasta la actualidad, a tener sanidad en cada uno de los capítulos de su vida. Es una experiencia inolvidable e incomparable que el Señor usa para que la persona descubra y reconozca en qué áreas no está sano para que Él pueda  restaurarlo con su poder. Dado que sólo una persona libre y sana puede llevar adelante Su obra de manera efectiva y también, puede ser feliz plenamente.

Los encuentros no sólo son la herramienta que Dios utiliza para sanar espiritualmente a las personas sino que son un paso previo en la consolidación del creyente. Luego del encuentro están las clases de Post- encuentros en donde se aprenden principios básicos de la palabra de Dios, la visión de la iglesia, se va formando la identidad como cristiano, se adquieren bases para desarrollarse e incorporarse a las redes de discipulados. Todo esto con el objetivo de una mejora y un crecimiento integral de la persona, tanto espiritual como íntimo; que tiene resultados maravillosos tanto para el encuentrista como para su entorno de relaciones (familiares, laborales, etc.).

Los encuentros son tiempos de una llenura de Dios donde se va forjando un nuevo carácter y se adquiere propósito en la vida. Son jornadas intensas que provocan un antes y un después en la existencia de la gente. Las vidas son transformadas por el poder de Dios sin importar cuántos años de creyente se haya transitado o si nunca había visitado la iglesia…porque es un encuentro cara a cara con nuestro Padre Celestial.

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