Del viernes 10 al domingo 12 de julio, se llevó cabo en el Auditorio Mayor de la iglesia Cita con la Vida el Congreso de Mujeres, bajo el lema “Tiempo de Expansión”. Miles de asistentes se dieron cita en la ciudad de Córdoba para ser bendecidas, recibiendo una palabra de Dios para sus vidas.
Nos honraron con su presencia representantes de nuestra ciudad, de toda la provincia y del resto del país. Así, más de 3200 mujeres se congregaron en nuestra casa, la cual se engalanó para la ocasión, con enormes tribunas en los costados, sonido y luces especiales, sumado a una hermosa escenografía.
Isaías 52:2 dice: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tu habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas”. Este fue el versículo inspirador, con el cual se dio inicio al Congreso de Mujeres.
Luego de un tiempo de alabanza y adoración a cargo del grupo Sin Fronteras, se le dio la bienvenida a Rosalba Franco, quien compartió el primer taller de la tarde. Habló acerca de que no puede haber expansión si no estamos en el cuerpo de Cristo, y que nos han sido dadas armas espirituales, que son los dones que da el Espíritu Santo, los cuales debemos usar.
El apóstol Rubén Hernández compartió la palabra en la plenaria de la noche. En su mensaje se refirió a las hijas de Zelofejah, quienes supieron reclamar la bendición que les correspondía, ganando no sólo el favor de los hombres sino también el de Dios. “Confía en ti misma y en Dios y reclama lo tuyo” afirmó en medio del júbilo de las mujeres presentes. Agregó también que la mujer no sólo es fuerte para parir sino que es fuerte cuando ejerce un carácter firme y luchador.
El programa anunciaba un gran día por delante. El sábado por la mañana Yolanda Quiñones habló sobre las mujeres de rompimiento. Dijo que el tiempo de expansión va precedido por un tiempo de dolor, y que la consigna de guerra del Espíritu Santo para las mujeres es “puja”.
En su taller, Elizabeth Voledo se basó en Lucas 8:22 al 25, donde exhortó a las mujeres a sacarse las caretas de la incredulidad; instó a ser auténticas, entendiendo la dependencia de Dios, para poder pasar así al otro lado.
Ya al mediodía, Sharon Sellinger, después de contar parte de su testimonio, incitó a las presentes a “salir del pozo para ir al palacio”. Miles de mujeres pasaron al altar donde fueron ministradas por Dios.
Después del receso, llegó nuevamente el turno de Rosalba Franco. En este taller ella expresó que Dios nos ha dado regalos que debemos usar para ganar almas. Estos son los dones de palabra de sabiduría y de ciencia, el de la fe, además del de sanidad de cuerpo y alma.
En el segundo taller de la tarde, Brunilda Hernández habló sobre la mujer sunamita, quien junto a su marido edificó una habitación para el profeta Eliseo; y enfatizó acerca de que la dádiva desafía a Dios. También habló sobre el poder que existe en las palabras. “Tu palabra y siembra, determinan tu victoria”, indicó.
Por la noche, hubo presentaciones especiales de danza y, en medio de un ambiente de gozo, el grupo Majestad interpretó varios temas de su nuevo disco “Tu Reino”.
A continuación, ya en la plenaria de Rubén Hernández, el predicador habló sobre Rut, acerca de la obediencia a su suegra, y de cómo fue bendecida por ello.
La noche del sábado terminó con un tiempo de ministración y celebración a Dios. Doris Machin cantó sus más conocidas canciones como “Al que ama mi alma”, “Más que vencedor”, “Escalando peldaños”, “El buen pastor”, además de interpretar “Cuan grande es él”, en medio de una atmósfera de profunda adoración.
El domingo por la mañana ministró el grupo de alabanza y adoración Shekinah. La primera plenaria estuvo a cargo de la pastora Nancy Pronesti, quien contó un testimonio impactante acerca de cómo una mañana, haciendo sus quehaceres cotidianos, quedó paralítica; y de cómo no se dejó vencer. Por último reflexionó sobre que Dios nos llamó a ser más que vencedoras.
Ya en la segunda plenaria, Doris Machin predicó sobre la mujer sunamita, la cual calló sabiamente y habló con la persona correcta para obtener su milagro. Dijo que el problema de las mujeres es que comunican todo, y a veces cuentan sus tragedias, lo cual no sirve, ya que los demás no nos hacen bien.
En la tarde del domingo, luego de la participación en la alabanza y adoración del grupo Redimidos, Yolanda Quiñones se refirió a la mujer sabia, la cual no permitió que destruyesen lo que más amaba; cuya historia se encuentra en 2º Samuel 20:15. “Lo haré yo”. Ese debe ser el grito de las mujeres sabias, expresó la apóstol Yolanda, desafiando a todas a estar atentas a los golpes en el muro, para así poder defender lo que más aman, aquello que el enemigo busca destruir.
En la siguiente plenaria, Rosalba Franco continuó con su enseñanza sobre los dones, tales como el de ayuda, el de servicio, el de enseñanza y maestro y el de exhortación.
Ya en el cierre del evento, la música de Renuevo llevó a las personas presentes a un tiempo especial de alabanza y adoración, seguido de la participación del apóstol Rubén Hernández, quien habló acerca de tres clases de mujeres. La madre de Moisés que se atrevió a soltar a su Moisés para que alcanzara su destino profético. María, a la que no le importó perder su propio prestigio por obedecer a Dios. Y la tercera mujer, la cual cae y se levanta, la que vence y es vencida, la que lucha, o sea, cada una de las mujeres presentes.
La premisa infundida por cada orador en los corazones de las participantes tuvo que ver con el luchar por las cosas que amamos y defender lo que se nos ha dado, sabiendo que dentro de cada mujer existe una guerrera.